Los fondos soberanos calientan motores para
lanzarse a la conquista del mundo y España es un punto caliente en su lista de
objetivos. No en vano, la crisis ha dejado tras de sí un reguero de buenas
empresas con valoraciones interesantes y los inversores lo saben. Para prueba,
un botón: España atrajo
inversiones en 2012 por unos 6.300 millones de euros de este tipo de fondos y
actualmente constituye el destino preferido dentro de Europa que, a su vez, es
la primera región del mundo para este tipo de capital.
Así, la última operación en este sentido ha sido
la compra del Hotel W de Barcelona por el fondo Qatar Holding Netherlands B.V.
la semana pasada en un acuerdo que podría rondar los 200 millones de euros.
Pero no es la única. La venta por parte de Repsol de su autocartera al fondo
soberano de Singapur, Temasek, o la ampliación de su participación en Iberdrola
de Qatar Holdings son otros ejemplos recientes.
“Uno de los ejes de las inversiones de este tipo
de fondos ha sido la entrada
en Latinoamérica a través de un mercado seguro y maduro como es el europeo”, explica
a Cotizalia Javier Capapé, investigador de ESADEgeo. “Se trata de fondos
estratégicos que, más allá de un interés financiero, tienen un interés industrial,
que buscan beneficiarse de una tecnología y una experiencia que les ayude en
sus propios países a expandirse”, continúa. “Es lo que ha pasado con Iberdrola
y Qatar. Esto beneficia también a las empresas españolas porque en este tipo de
países, por ejemplo en los árabes, si no entras de la mano del Gobierno no
tienes nada que hacer”, asegura el experto.
El capital de los fondos alcanza los 5,53
billones de dólares
Y esto no acaba más que empezar. El volumen
total de activos gestionados por fondos soberanos ha crecido un 11% en el primer
trimestre de 2013 respecto al
último de 2012. Actualmente, 76 fondos soberanos gestionan más de 5,53 billones
de dólares en todo el mundo, lo que supone un incremento de 550.000 millones
respecto al cierre de año pasado. Además, han aparecido cuatro nuevos fondos y
el mapa empieza a cambiar con el fuerte desarrollo de las economías emergentes,
a pesar de la ralentización de sus economías.
Así, el fondo
soberano más grande del mundo ha
dejado ser el Government Pension Fund-Global de Noruega para ser sustituido por
el State Administration of Foreign Exchange de China, con 743.000
millones de dólares en activos bajo gestión. No en vano, el capital chino está
empezando a extender sus tentáculos por todo el mundo y España se encuentra
entre sus objetivos, aunque, de momento, no están entrando con tanta fuerza en
el país como en otros europeos como pueda ser Reino Unido o Alemania.
De hecho, según se desprende del informe del
Consejo Europeo para Relaciones Exteriores de la inversión en 2012, entre
octubre de 2010 y marzo de 2011, el valor de las operaciones del capital chino
en Europa alcanzó los 64.000 millones de euros y el 30% de ese volumen ya tuvo
como destino en países mediterráneos.
Aumentan las operaciones en 'real estate'
Por otro lado, llama la atención que, frente a
la caída de la presencia en sector financiero, aumentan las operaciones realizadas
en el sector inmobiliario en
3.800 millones de euros. Y esto no ha hecho más que empezar. Tal es así que, el
gobernador del Banco de Noruega, Oystein Olsen, ha asegurado que el fondo
soberano del país tiene previsto que en 2023 el 10% de su cartera de activos
esté invertida en 'real estate' y, teniendo en cuenta el ritmo de crecimiento
del capital del fondo, para 2023 superaría los 3 billones de activos bajo
gestión, de los cuales 300.000 millones se corresponderían con ladrillo.
En este sentido, Tomás Guerrero, investigador de
Esadegeo, asegura que “los activos españoles representan una excelente
oportunidad para los fondos soberanos y en
el real estate todavía no han entrado con fuerza porque entienden que el precio no ha
tocado fondo y que todavía puede caer un 30% más”, asegura el experto.
En cualquier caso, en palabras de Capapé, “es
peligroso vender la imagen de España como un país barato, porque puede echar
atrás a un inversor institucional que mire a largo plazo y no busque algo
barato, sino bueno”. Y continúa: “No es la mejor estrategia. Tiene un punto de
razón pero es un mensaje un poco pobre y hay que hacer hincapié en el valor de
las empresas y en su situación privilegiada de puente hacia Latinoamérica”,
concluye.
Fuente: Diario El
Confidencial, Lunes, 8 de julio de 2013

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